14 de agosto de 2010

Para amantes y ladrones























La llamábamos Polín, nunca desveló su verdadero nombre, en realidad ya ni siquiera ella lo recordaba.
La mujercita más femenina que recuerdo haber conocido.
Cada movimiento de su cuerpo parecía una postura imposible propia de una contorsionista. A pesar de ser pequeñita y huesuda, a veces parecía alargarse y retorcer sus piernas como un chicle.
Polín luchaba contra su feminidad, no solía depilarse y ensayaba ante el espejo todo tipo de muecas masculinas, silbar fuertemente con sus pequeños dedos, escupir salvajemente, beber de un trago…toda ella era una obra de teatro.
No disponía de esa intuición que te cosquillea en la nuca cuando alguien te está observando, permanecía impasiva mientras toda la habitación la miraba, llana, natural ante sus movimientos sofisticados.
En las frescas noches de verano, nos sincerábamos frente al fuego de la candela. Polín era la más visceral, cuando ella nos visitaba, aquello parecía un cine. Podías taparte los oídos y tan solo con mirar su cara adivinar de que iba la historia.
Cuando llegaba su turno, nadie creía que sus historias ocurriesen realmente, es por eso que si Polín desapareciese no sabríamos donde ir a buscarla…

3 comentarios:

  1. traemela, que le enseño a jugar al futbol

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  2. quien tuviese el secreto de polin para desaparecer y que nadie te encuentre... :) seguro que por mucho que intentase ocultar su feminidad seria tan sexy que ni lo conseguiria!!!

    Por cierto tacones de mujer fatal que hacen musica con sus pasos! :) (Me encantan)

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  3. yeyé siempre dando en la clave...de sol :)

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